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viernes, 5 de abril de 2013

BIRDING REPUBLICA DOMINICANA

BIRDING REPÚBLICA DOMINICANA

Nos vamos al CARIBE.

El pasado mes de febrero Sylvia, mi mujer, y yo decidimos aceptar la invitación de unos maravillosos y generosos amigos que conocimos hace ya bastante tiempo. Esta vez la disculpa era que querían inaugurar una nueva casa muy cercana a Samaná, en el noreste de la Isla La Española, y claro no nos podíamos negar. Al final lo que iba a ser una semana gracias a la huelga de Iberia nos quedamos quince maravillosos e inolvidables días.

Según aterrizamos en esa maravillosa tierra que es República Dominicana nos recogieron y pusimos rumbo norte a Las Terrenas cercana al Parque Nacional de los Haitises. Mi nerviosismo me impedía sentir el cansancio del viaje y atravesamos unos parajes que no olvidaré y espero volver a ver.

Ya antes de ir, me enteré que además las ballenas jorobadas o yubartas utilizan esta zona para parir y aparearse en esta época del año. Teníamos quince días por delante para disfrutar de la compañía de nuestros buenos amigos, de la belleza del entorno y de la variedad de aves que allí habitan. Bueno esto último es más aplicable a mi persona que al resto del grupo.

Pido disculpas por adelantado y animo a todos a que me corrijáis los nombres en castellano de lo que os muestro pues, aunque los he buscado en internet, aveces hay demasiados y alguno tengo que elegir sin saber si es el más apropiado o común.


Según nos levantamos este escenario nos estaba esperando. Como era febrero y en España ya habían empezado las lluvias y el mal tiempo yo no podía cerrar la boca ni para masticar el desayuno que me pareció eterno pues no paraban de pasar animalillos y mi cuerpo sentía unas ganas irrefrenables de salir por patas a pisar la arena e ir en su busca.


Ya desde la terraza alcancé a ver esta maravillosa cigua canaria (Icterus dominicensis, Antillean Euphonia). Ave que es resiente reproductora y endémica de la Española e islas adyacentes.


Cuando pude escaparme a pajarear y bajando por las escaleras en vez de en el ascensor, pues eran al aire libre, me quede de piedra al localizar este nido de zumbador grande (Anthracothorax dominicus, Antillean Mango) con la hembra incubando.


Los cielos estaban llenos de vencejitos palmares (Tachornis phoenicobia, Antillen Palm-Swift).


Enseguida tomamos rumbo a Samaná, a media hora de la vivienda de nuestros amigos para ver si veíamos a las ballenas. Alquilamos un barquito con Patrón y enseguida llegamos a donde estaban las ballenas jorobadas o yubartas (Megaptera novaeangliae, Hump-backed Whale). Esta es una cría nacida este año en aguas caribeñas.


La madre y la cría. Los adultos pueden llegar a medir hasta 15 metros y pesar 30 toneladas y las crías al nacer 4-5 metros y pesar de 1-2 toneladas. No está nada mal.


La cría permanecía más tiempo en la superficie y nos deleito con un sinfín de cabriolas mientras la madre, aunque cerca, se sumergía a mayor profundidad y durante más tiempo.


Una de las aletas pectorales que chocaba contra el agua. Estas ballenas se las considera las mayores acróbatas de los grandes cetáceos y no dudan en exhibirse delante de todo el mundo.


Les gusta golpear la superficie del agua con sus colas.


Los adultos pueden permanecer hasta 45 minutos debajo del agua aunque lo más frecuente suelen ser intervalos de 20 minutos.


Las crías necesitan respirar más a menudo lo que nos permitió disfrutar de este jovenzuelo durante mucho rato y debía de estar juguetón pues no paró ni un momento.


Incluso llegó a saltar fuera del agua como lo hacen los machos en época de celo. Vimos uno en la lejanía completamente fuera del agua pero había que esperar a que algunos de los botes se retirase para poder ir pues no se permite que haya más de tres lanchas a la vez en el mismo sitio.

Al final vimos a estos dos ejemplares, madre e hijo, una pareja adulta sin cría y un macho adulto. Un maravilloso recuerdo de estos Titanes de los mares.


Como algunos de los que iban en la lancha no podían venir al Parque Nacional de Los Haitises, regresamos al pueblo de Samaná a que desembarcaran y nosotros continuamos navegando hasta llegar al Parque. Un poquito más relajado pude tomar esta toma del pueblo aunque el movimiento era continuo y las fotos.......


Como a la media hora de navegación ya podíamos ver de cerca el maravilloso paisaje de esta península. La espesura de la selva era impresionante y no había ningún tipo de edificaciones a no ser la de los guardas de el Parque y unos pocos pescadores. Ni rastro de civilización, gracias a Dios.


Otra toma más del paisaje.


Uno de los asentamientos de los guardas. El parque tiene bastantes grutas visitables donde se pueden ver incluso pinturas de los primitivos habitantes del lugar.


Como todo es muy escarpado las aves que vimos en esta visita estaban en las orillas o acantilados. En la foto una garza blanca (Ardea alba egretta, Great White Egret) en plumaje nupcial. Esta especie es una de las más ámpliamente distribuida de las ardeidas por el mundo.


También se podían ver bastantes pelícanos pardos (Pelecanus occidentalis, Brown Pelican).


Otras islas dentro del Parque en las que se puede apreciar algunas aves sobrevolándolas.


Durante todo el trayecto se podían observar a los buitres americanos cabecirrojos (Cathartes aura, Turkey Vulture).


También se dejaban ver las garzas cenizas (Ardea herodias, Great Blue Heron).


Las fragatas magníficas o relaes (Fregata magnificens, Magnificent Frigatebird) estaban en pleno proceso reproductivo.


Al igual que los pelícanos pardos (Pelecanus occidentalis, Brown Pelican).


Estos árboles estaban muy concurridos con colonias de varias aves juntas. Pelícanos pardos, fragatas magníficas y alcatraces patirrojos.


En esta foto se aprecia como los machos de fragata magnífica (Fregata magnificens, Magnificent Frigatebird) hinchan su bolsa gular como parte de su cortejo para atraer a las hembras a su nido. 


Un bonito macho de fragata magnífica (Fregata magnificens, Magnificent Frigatebird) con la bolsa gular sin hinchar.


Unos jóvenes de alcatraz patirrojo (Sula sula, Red-footed Booby) estaban entre todo el follón.


Un bonito ejemplar de buitre americano cabecirrojo (Cathartes aura, Turkey Vulture).


Algunos manglares alcanzaban proporciones descomunales debido a que se encontraban en dársenas entre los acantilados con gran altura y crecían en busca de la apreciada luz.


Aunque no muy abundantes, los charranes reales (Sterna maxima, Royal Tern) se dejaban ver y no eran  nada asustadizos.


La mayoría de ellos estaban anillados y todos con plumaje invernal.


Otra bonita garza blanca (Ardea alba egretta, Great White Egret) con su plumaje nupcial.


Y muy cerca de ella una colonia de cría de esta especie.


En una de las grutas que visitamos estaba este apretado grupo de murciélagos.


Y también bastantes nidos de golondrinas de las cuevas (Petrochelidon fulva, Cave Swloow) pero no vi ninguna.


En un desplazamiento entre los meandros del Parque, alcanzamos a ver esta águila pescadora (Pandion haliaetus, Osprey) que aunque hay algunas que son residentes de La Española no pude ver ninguna. 


Y delante nuestro hace un picado.


El amerizaje fue muy aparatoso y durante unos segundos dejamos de ver al ave. En esta toma ya se la puede apreciar cuando salió a la superficie.


Pero por desgracia no tubo mucho éxito aunque a nosotros nos aprecio espectacular. Acto seguido pusimos rumbo a casa pues ya era tarde y ni tan siguiera habíamos comido.


A la mañana siguiente decidimos tomárnoslo con un poco de calma y pasamos en día en una isla bañándonos. Yo siempre inquieto por tirarme a la calle antes de ir de excursión, salia como una exhalación a ver que me encontraba por tan maravillosos lugares. Esta cigua palmera (Dulus dominicus, Palmchat) fue la primer ave que se me cruzó.


Todo el genero de las columbiformes se resistían a ser fotografiadas pues mantenían una distancia prudencial con el  hombre al ser especie cinegética. En la foto un bello ejemplar de paloma turca (Patagioenas squamosa, Scaly-naped Pigeon). Esta especie está presente solamente en la región del Caribe y se encuentra amenazada tanto pos la destrucción del hábitat como por la caza excesiva a pesar de su estatus de especie amenazada.


Por los alrededores de Samaná hay muchas palmeras cocoteras mezcladas con la vegetación típica del lugar. En su día fueron aprovechadas para la extracción de aceite de coco.


Y más palmeras cocoteras.


En el propio espigón del puerto me encontré con una pareja de chorlitejos colirrojos (Charadrius vociferus, Killdeer) que no cesaban de gritar.


Y un poco más adelante vi a esta hembra de cernícalo americano (Falco sparverius, American Kestrel) ave muy abundante en La Española.


Y en una orilla de la playa esta patas amarillas menor (Tringa flavipes, Lesser Yelowlegs) andaba buscando algún insecto o crustáceo con el que saciar su apetito. Es un ave que se encuentra principalmente de paso y en menor número en invierno.


El tercer día de nuestra estancia teníamos que trasladarnos a la Casa de Campo de La Romana a pasar la semana y dejar que nuestros amigos Dominicanos trabajasen un poco para que pudieran seguir manteniendo a sus amigos gorrones. Antes de partir pude fotografiar a esta tórtola aliblanca (Cenaida asiatica, White-winged Dove).


Antes de llegar a la Casa de Campo, tuvimos que hacer una parada en Santo Domíngo y a mi me depositaron en el Jardín Botánico que, dicho sea de paso, es un lugar digno de visitar. Nada más entrar pude observar a este vireo bigotudo (Vireo altiloquus, Black-whisquered Vireo).


Las cigua palmera (Dulus dominicus, Palmchat) son abundantísimas en todos los lugares. Además es el ave Nacional de la República Dominicana y es endémica de La Española.


También abundaban los cenzontles (Mimus polyglottos, Northern Mockingbird). Este ave es una buena imitadora incluyendo en su repertorio cantos de otras aves. Canta tanto de día como de noche.


Los garrapateros ani (Crotophaga ani, Smooth-billed Ani) andaban a sus anchas por el Jardín Botánico. Estas aves son las únicas que ponen varias hembras en el mismo nido no siendo raro encontrar hasta 20 huevos en uno solo. Como después de cada puesta se colocan ramas y hojas encima de cada puesta por lo que solo nacen los pichones de los últimos huevos puestos quedando enterrados el resto.


En un riachuelo que atraviesa la zona más baja del Jardín, me encontré con este andarrios solitario (Tringa solitaria, Solitary Sandpiper) compartiendo percha con unos galápagos. 


Aunque muy huidizos, algunos cuatro ojos cabecinegros (Phaenicophilus palmarum, Black-crowned Palm-tanager) se quedaban quietos lo suficiente para ser fotografiados. Se trata de una especie endémica de La Española.


Una pareja de gallinetas comunes (Gallinula chloropus, Common Moorhen) se encontraba sacando adelante a un polluelo de pocos días de edad.


Este macá gris o zambullidor menor (Tachybaptus Dominicus, Least Grebe) no paraba de zambullirse en busca de alimento y me costó sacarle esta toma.


En una represa del riachuelo se encontraba un grupo de yaguasa de pico negro (Dendrocygna arborea, West Indian Whistling Duck). Este pato es endémico de las Indias Occidentales.


Me gustó la posición que había adoptado este platanero (Coereba flaveola, Bananaquit). Es única en su género y con su pico fino y ganchudo obtiene el nectar de las flores que es su dieta principal. A diferencia de los colibrís, la mayoría de las veces, rompe la base de las flores en vez de extraer el nectar y servir de polinizador.


Este árbol estaba repleto de flores pero me ha sido imposible encontrar su nombre. En esta época del año había menos árboles en flor que durante el verano.


Este árbol estaba sin hojas y con estas llamativas flores. Se le conoce como coquito o cabellos de ángel (Pseudobombax ellipticum, Shaving-Brush tree).


Esta hembra de zumbador grande (Anthracothorax dominicusAntillean Mango) estaba alimentándose con el néctar de esta flor de maga (Thespesia grandiflora, Maga Tree).


Este macho de carpintero de La Española (Melanerpes striatus, Hispaniolan Woodpecker) buscaba insectos en este tronco. Este bello pájaro carpintero es endémico de La Española.


Ya en la Casa de Campo de La Romana me levanté temprano y me lancé a pasear por los alrededores para ver que me encontraba.
Los tuliperos del Gabón (Spathodea campanulata, African Tulip Tree) estaban en flor. Estos ärboles son oriundos de la zona intertropical de Africa aunque en estas latitudes se dan a las mil marabillas y florecen en cualquier época del año.


Otro árbol que me llamó la atención fue este palo de rosa amarilla (Cochlospernum vitifolium, Buttercup Tree) que sin una sola hoja tenia estas flores del tamaño y forma de peonía.


Justo enfrente de la puerta de entrada me encontré con este grupo de capuchinos punteados (Lonchura punctulata, Nutmeg Mannikin). Es un ave invasora que se ha establecido en La Española y fue vista por primera vez en Guerra en enero de 1978.


Y muy cerca de aquellos me encontré con este platanero (Coereba flaveola, Bananaquit) que estaba construyendo un nido en un arbusto. Estas aves construyen sus nidos no solo para reproducirse si no que algunos los utilizan como lugar de descanso y para pernoctar.


Son unos excelentes trinadores y en esta época del año no callaban ni debajo del agua.


Una bonita estampa del ave nacional de República Dominicana, cigua palmera (Dulus dominicus, Palmchat), en un tulipero.


Un joven de zumbador grande (Anthracothorax dominicusAntillean Mango) adquiriendo su plumaje de macho adulto.


Un bonito macho de cernícalo americano (Falco sparverius, American Kestrel) oteaba en busca de presas.


Una auténtica maravilla de la naturaleza pero que debido a su diminuto tamaño, 6 centímetros y 2,4 gramos de peso, es la segunda ave más pequeña del mundo. Se llama zumbadorcito (Mellisuga minima, Vervain Hummingbird) y se puede confundir con un abejorro.


Paseando por los lagos de los campos de golf me encontré con esta garza blanca (Ardea alba egretta, Great White Egret) pero que no tenia el plumaje nupcial.


Y posada en una rama de un flamboyán estaba esta garcita verde (Butorides virescens, Gree Heron).


Y en una de las orillas estaba esta  garza ceniza (Ardea herodias, Great Blue Heron) que no se asustó con mi presencia y yo disfruté con la suya.


Al ver que todo el mundo alado miraba hacia arriba yo hice lo propio y me encontré con esta  águila pescadora (Pandion haliaetus, Osprey) que enseguida fue ahuyentada por una pareja de cernícalos americanos. 


Hay que ver que cuando les da el sol a las garcitas verdes (Butorides virescens, Gree Heron) tienen los tonos irisados del color que les da su nombre.


Este cenzontle (Mimus polyglottos, Northern Mockingbird) me observaba a mi paso por su territorio. Son tan beligerantes que llegué a pensar que iba a cargar contra mí.


Esta hembra de carpintero de La Española (Melanerpes striatus, Hispaniolan Woodpecker) estaba alimentándose con el néctar de esta flor de palmera.


Aunque no era la primera vez que veía al pájaro bobo (Saurothera longirostris, Hispaniolan Lizard-Cuckoo) fue el primero en ser retratado. Es un ave endémica de La Española e islas asociadas. Llegan hasta los 46 centímetros de longitud de los que gran parte pertenece a su cola.


La reinita galana o de las praderas (Dendroica discolor, Prairie Warbler) es una invernante de La Española que se reproduce en el Oriente de Estados Unidos de Norteamérica incluso llegando hasta Ontario, Canadá.


En otra de las lagunas de La Casa de Campo me encontré con esta pareja de cigüeñuela de cuello negro (Himantopus mexicanus, Black-necked Stilt). El macho es el de la izquierda por tener un manto más negro brillante que su compañera.


Otra toma de la misma pareja.


En los árboles de alrededor se encontraba un ruidoso bando de zanates antillanos (Quiscalus niger, Greater Antillean Crackle) que tienen una cola en "v" más apreciable en vuelo.


Estos dos machos de cernícalos americanos (Falco sparverius, American Kestrel) parecían una réplica y me extrañó que siendo ambos machos estuviesen tan juntos.


En las calles de los campos de golf era frecuente encontrarte a familias enteras de estas extrañas aves, los garrapateros ani (Crotophaga ani, Smooth-billed Ani).


Otra reinita galana o de las praderas (Dendroica discolor, Prairie Warbler) que, aunque difíciles de ver, eran bastante abundantes. Raramente bajan a tierra pues se alimentan de insectos que encuentran entre las árboles y arbustos.


Un bonito trío del árbol del viajero (Ravenala madagascariensis, Traveller´s Tree).


Los rabiches o huilotas (Zenaida macroura, Mourning Dove) están en franca expansión debido a la tala de bosques e incremento de zonas de cultivo.


En una de las lagunas había una pareja de gallinetas comunes (Gallinula chloropus, Common Moorhen) con un polluelo de unos 15 días aproximadamente. Estas aves son una subespecie mayor que la europea y un mayor escudete frontal o eso me pareció a mí.


Una bonita hembra de los éndémicos y bellos carpintero de La Española (Melanerpes striatus, Hispaniolan Woodpecker). Son muy abundantes y bastantes confiados a la par que ruidosos.


Los vencejitos palmares (Tachornis phoenicobia, Antillen Palm-Swift) también abundaban el La Casa de Campo.


Esta maravilla de ave me trajo de cabeza los 15 días que estuvimos pues a pesar de sus brillantes colores era difícil de localizar entre la densa vegetación y más aun de fotografiar. Se trata de la candelita norteña (Setophaga ruticilla,American Redstart) macho.


Un macho de cigüita de hierba o yerbero carigualdo (Tiaris olivaceus, Yellow-faced Grassquit).


Y en esta una hembra. El dimorfismo sexual es muy aparente.


Esta hembra de zumbador grande (Anthracothorax dominicusAntillean Mango) me estuvo entreteniendo bastante rato con sus idas y venidas a por el néctar de estas flores.


Dependiendo de la luz su plumaje cambiaba radicalmente de color.


Un bonito franchipán (Plumeria rubra, Red Frangipani).


Este otro en tonos amarillos con los bordes en blanco. Ademas de ser un arbusto muy bonito sus flores tienen un aroma maravilloso y se dan en varias gamas de colores.


Los árboles del pan (Artocarpus altilis, Breadfruit) además de ser increiblemente bonito sus frutos son altamente nutritivos y con muchas vitaminas lo que determino que se introdujera en el Caribe para alimentar a los esclavos puesto que son fáciles de mantener, de rápido crecimiento y dan una abundante cosecha.


Este macho de zumbador grande (Anthracothorax dominicusAntillean Mango) estaba alimentándose en un árbol de las orquideas que estaban en flor.


Otra fugaz aparición de otro pájaro bobo (Saurothera longirostris, Hispaniolan Lizard-Cuckoo). Un ave esplendida y muy bonita que debería ser más confiada. En República Dominicana los llaman pájaros bobos y nada más lejos de la realidad.


Un carpintero de La Española (Melanerpes striatus, Hispaniolan Woodpecker) inspeccionando un nido. Estaban muy revueltos pues su temporada de cría ya había comenzado y lo hacen en colonias de 5-20 parejas.


Los pájaros bobo (Saurothera longirostris, Hispaniolan Lizard-Cuckoo) suelen ir en pareja y con continuos reclamos lo que me hizo prepararme para que este no se me escapase.


Es una pena que esta ave goce de tan mala reputación entre los Dominicanos pero no es de extrañar pues causan destrozos entre las cosechas de maíz y frutas. A pesar de ello es la especie endémica más ampliamente distribuida y abundante.


No os podéis imaginar lo que corrí detrás de los pericos o perico de La Española (Aratinga chloroptera, 
Hispaniolan Parrakket). Era fácil oírlos y verlos pero siempre a bastante distancia a primer y última hora del día pero no tan cerca como este ejemplar que no dudo en salir escopeteado al poco rato hacia donde se habían posado sus compañeros. 



Muchas mariposas pude observar y esta se posó muy cerca de mí pensando que no la veía pero se equivoco. Tengo poca idea a cerca de estas maravillosas criaturas pero esta me parece una mariposa hoja pero no se cual y ya me he cansado de buscar en internet a ver si la encontraba. En vuelo tenia unos colores iridiscente preciosos en tonos azulados.


La cigüita Parula (Parula americana, Northern Parula) es visitante durante el invierno en la República Dominicana que emigra a Norteamerica para reproducirse.


En la propia Casa de Campo se encuentra el poblado conocido con el nombre de Los Altos de Chavón que es de visita obligada. Su situación en lo lato de un acantilado sobre el río Chavón ofrecen unas vista muy bonitas de la zona además de ser un pueblecito muy bonito. 


En uno de sus miradores pude ver esta águila pescadora (Pandion haliaetus, Osprey). 


Más cerca se encontraba una pareja de petigre o petigre abejero (Tyrannus dominicensis, Gray Kingbird). Estas aves son extremadamente territoriales y atrevidas no siendo extraño ver que atacan a gatos y perros a pesar de que su tamaño es tan solo de 22-25 centímetros.


Un zanate antillano (Quiscalus niger, Greater Antillean Crackle) macho en plena exhibición nupcial.


De una belleza exquisita por sus contrastes eran las reinitas gorjiamarillas (Dendrioca dominica, Yellow-throated Warbler). Es un visitante no reproductor relativamente común aunque muy inquieto.


Aunque no sea autóctona, esta orquídea híbrida del género de las laelias me pareció muy bonita y estaba cerca de casa colocada en el tronco de un árbol sobre un cuarto de coco que es el soporte más utilizado en los jardines.


Un cenzontle (Mimus polyglottos, Northern Mockingbird).


Otro rabiche o huilotas (Zenaida macroura, Mourning Dove).


En la Marina de la Casa de Campo se podían ver a los pelícanos pardos (Pelecanus occidentalis, Brown Pelican).


Y también abundaban como por todos los lugares los vencejitos palmares (Tachornis phoenicobia, Antillen Palm-Swift) aunque para fotografiarles tenias que tomarte tu tiempo.


La segunda y última de este viaje que pude capturar con la cámara a un macho de candelita norteña (Setophaga ruticilla,American Redstart).


Otra vez de paseo por los lagos del golf me encontré con este ejemplar en plumaje nupcial de zampullin de pico grueso (Podilymbus podiveps, American Grebe).


Y también había una pareja de chorlitejos colirrojos (Charadrius vociferus, Killdeer) que no cesaban de emitir sus reclamos de alarma al verme.


Y este andarrios maculado (Actitis macularius, Spotted Sandpiper) es un visitante migratorio en La Española.


Continuando con mi paseo me encuentro con este bello ejemplar macho de cernícalo americano (Falco sparverius, American Kestrel).


Un bando de pericos o perico de La Española (Aratinga chloroptera, Hispaniolan Parrakket) que me hicieron salir corriendo a mitad del desayuno. Son endémicos de La Española.


Esté aguanto lo suficiente para que le sacase esta foto. Debido a que era considerad una plaga ha sido cazado hasta casi su extinción y hoy en día es muy escasa. En el siglo pasado se erradico de Los Haitises. 


Un poco después me encontré con este zorzal patirrojo (Turdus plumbeus, Red-legged Thrush) que andaba buscando alimento entre la hierba. Se trata de un residente reproductor.


Las cigua palmera (Dulus dominicus, Palmchat) construyen nidos en colonia pudiendo alcanzar grandes dimensiones y mayoritariamente lo realizan en las palmeras reales.


A los cuatro ojos cabecinegros (Phaenicophilus palmarum, Black-crowned Palm-tanager) les gusta la sabia de los árboles.


Esta de cigüita parula (Parula americana, Northern Parula) ya tiene el plumaje reproductor.


A este joven de cenzontle (Mimus polyglottos, Northern Mockingbird) parecía no importarle mi presencia.


Las frutas maduras atraían gran cantidad de cigua palmera (Dulus dominicus, Palmchat) aunque no eran los únicos que acudían a ellas pues, en esta é`poca del año, no había muchos frutos.


En esta trepadora florida había muchos zumbadorcitos (Mellisuga minima, Vervain Hummingbird) aunque cada uno tenia su territorio y se peleaban a la menor intrusión.


En donde había flores solo se tenia que esperar un rato y enseguida acudían los colibrís. En este caso es otro zumbadorcito (Mellisuga minima, Vervain Hummingbird) y en ambos casos son hembras.


En la playa de la Casa de Campo había un grupo de vuelvepiedras comunes (Arenaria interpres, Ruddy Turnstone) que se paseaban entre las hamacas de los turistas sin importarles nuestra presencia.


Unos se bañaban.


Otros buscaban alimento y todos estaban iniciando la muda de reproducción mucho más llamativa.


Con la llegada del fin de semana volvimos a ir a Las Terrenas y esta paloma turca (Patagioenas squamosa, Scaly-naped Pigeon) vino a ver que estábamos desayunando.


Este árbol seco estaba de lo más concurrido.


Después nos dirigimos al salto El Limón de camino a Samaná he hicimos el trayecto a caballo. Aunque era la estación seca a mi me pareció que había merecido la pena.


Muy cerca de la casa donde estábamos me encontré con esta maravillosa playa solitaria en la que estaba prohibido entrar con vehículos y practicar la pesca pues es una reserva donde acuden a desovar las tortugas marinas. No vi ninguna, pues no era la época, pero el baño que me dí lo recordaré toda la vida.


Y en ese paradisíaco lugar me sobrevoló esta preciosa águila pescadora (Pandion haliaetus, Osprey).


Como se puede apreciar acababa de zambullirse en el agua detrás de un pez que no capturó.


Al final de la playa había un pareja de martines gigantes norteamericanos (Ceryle alcyon, Belted Kingfisher) muy ruidosos y desconfiados y me hicieron pasar un buen rato para poder sacarles las fotos. Esta es la hembra.


Y este su macho. Son invernantes en La Española llegando incluso a Alaska durante el verano para reproducirse. Aunque su dieta habitual es a base de peces no desprecian insectos, reptiles y anfibios.


Continuando con el paseo me encontré con este buitre americano cabecirrojo (Cathartes aura, Turkey Vulture) que me observaba con mucha atención. No me imaginaba que en breve sería atacado por una pareja de su misma especie en plena playa y ante mi estupor.


La que creo que era la hembra se mantenía a una cierta distancia mientras el macho no dejaba de pegarle picotazos y patadas. No me imaginaba el porqué de semejante disputa pues los golpes iban dirigidos a la cabeza del oponente.


Como estuvieron tanto tiempo enzarzados pensé que iba a matarlo.


Al final, el atacado optó por regurgitar la comida que llevaba en el buche y la hembra llegó y se lo comió sin que el macho pudiese hacer nada y el pobre despojado salio huyendo. 


A la mañana siguiente volví a ver a otra cigua canaria (Icterus dominicensis, Antillean Euphonia) a la misma hora y en una palmera cercana a la que había visto la semana anterior.


Y mientras desayunábamos pasaron varias palomas turcas (Patagioenas squamosa, Scaly-naped Pigeon) lo que hizo que me apresurase para salir al campo corriendo pues mis nervios estaban como para comer.


En la propia urbanización había un grupo de cigüita de hierba o yerbero carigualdo (Tiaris olivaceus, Yellow-faced Grassquit) y este macho estaba con ganas de comenzar con la reproducción pues no paraba de trinar.


Y este cenzontle (Mimus polyglottos, Northern Mockingbird) le prestaba mucha atención.


Mientras tanto, esta cigua palmera (Dulus dominicus, Palmchat) venía a coger ramas para su nido.


Este papamoscas impasible (Myiarchus stolidus, Stolid Flycatcher) fue el único que observé en mi estancia en República Dominicana pero lo disfruté a placer viendo como capturaba insectos.


Un joven de rabiche o huilotas (Zenaida macroura, Mourning Dove).


Esta mariposa me entretuvo un rato tanto para fotografiarla como para encontrar su nombre en internet aunque en este segundo caso sin éxito.


En un riachuelo que desembocaba en la playa me encontré con esta cigüita del agua (Seiurus noveboracensis, Northern Waterthrush) visitante invernal no reproductor de República Dominicana.


Muy cerca estaba este lagarto muy animado aunque desconozco su nombre pero creo que es del género anolis.


Una toma de un cocotero (Cocos nucifera, Coconut Palm).


También acudían al arroyo los pájaros bobo (Saurothera longirostris, Hispaniolan Lizard-Cuckoo).


Ya en la playa pude ver esta garza azul (Egretta caerulea, Little Blue Heron).

El lunes teníamos un evento en Santo Domingo y decidimos quedarnos a pasar el día. El domingo por la tarde y el lunes por la mañana la pasamos en la finca "Los Pirindigos" en el pueblo de La Cuba, provincia de Santo Domingo Oeste.


Como en la finca hay ganado abundaban las garcillas bueyeras (Bulbulcus Ibis, Cattle Egret). Esta especie colonizó La Española en 1956 y rápidamente se convirtió en un ave abundante.


En una pared me encontré que esta hembra de colibrí de garganta roja (Archilochus colubris, Rudy-throated Hummingbird) y no supe si estaba comiendo insectos o residuos de minerales. Este colibrí es muy raro en La Española y solo ha sido visto en tres ocasiones según me pone en la guía.


Entre las ramas de un enorme ficus pude ver fugazmente a este vireo bigotudo (Vireo altiloquus, Black-whisquered Vireo).


Un macho de reinita atigrada (Dendroica tigrina, Cape May Warbler) no cesaba en su búsqueda de néctar e insectos que son su principal fuente de alimento. Es un visitante invernal no reproductor.


Otro invernante no reproductor es este chipe trepador (Mniotilta varia, Black-and-white Warbler) que también se trata de un macho con plumaje nupcial.


Que ganas tenia de verte hermoso. Se trata de un barrancolí (Todus subulatus, Droad-billed Tody) que es endémico de La Española. Es un ave relativamente pequeña de 11 centímetros de longitud y relativamente rechoncha. Es preciosa.


Otro macho de reinita atigrada (Dendroica tigrina, Cape May Warbler) que defendía con fiereza su fuente de alimento frente a otros intrusos.


Este macho de reinita coronada (Dendroica coronata, Yellow-rumped Warbler) andaba merodeando por los alrededores de los establos.


La suerte me acompañó y pude disfrutar de bastantes barrancolí (Todus subulatus, Droad-billed Tody).


Este fue el barrancolí (Todus subulatus, Droad-billed Tody) que más cerca estuvo de mí.


Un par de reinitas coronadas (Dendroica coronata, Yellow-rumped Warbler) aunque no se puede apreciar la mancha amarilla de la cabeza.


Y esta otra es una hembra de la especie precedente.


A este personaje era la primera vez que le veía. Se trata del chi-cuí (Todus angustirostris, Narrow-billed Tody) que al igual que el parecido barrancolí es endémico de La Española. Es un poco menor y el pico menos grueso y más negruzco. Otra preciosidad.


El mismo ejemplar que miró al suelo y dejo ver su pico negro en la parte superior.


Ya nos quedaban pocos cartuchos por quemar pues nos íbamos el miércoles por la tarde y esto era la mañana del martes. Regresamos a la Casa de Campo de la Romana para el último relajón. Yo me tiré al campo a pasear y vi a este macho de carpintero de La Española (Melanerpes striatus, Hispaniolan Woodpecker) en el suelo cosa rara en ellos.


Esta ave me gusta mucho y por eso la pongo tanto. Es un cuatro ojos cabecinegros (Phaenicophilus palmarum, Black-crowned Palm-tanager).


Este chipe trepador (Mniotilta varia, Black-and-white Warbler) andaba buscando insectos que comer entre la corteza de los árboles.


Un bonito macho de cigüita parula (Parula americana, Northern Parula).


Los tejedores comunes (Ploceus cucullatus, Village Weaver) es un ave invasora de La Española. Aunque no se sabe con exactitud cuando fue introducida se cree que llegó desde África Occidental en los barcos de esclavos.


A partir de los años 80 su número ha ido mermado considerablemente.


Un bonito macho de zumbador grande (Anthracothorax dominicusAntillean Mango).


Aquí os muestro una vista de uno de los campos de golf de la Casa de Campo de La Romana que tan gratos recuerdos me trae a la memoria.


Una bonita mariposa de la que desconozco su nombre.


La suerte que tienen de poder cultivar algunas variedades de orquídeas en sus jardines sin cuidados especiales. Yo tengo una colección y me paso mucho tiempo con ellas sin contar el coste económico que supone su mantenimiento en el invernadero. En la foto una phalaenopsis blanca.


A los carpinteros de La Española (Melanerpes striatus, Hispaniolan Woodpecker) les gustaban mucho los frutos de algunas palmeras. En la foto un macho.


Un macho de macho de reinita atigrada (Dendroica tigrina, Cape May Warbler) posada en la rama de un flamboyán.


Un platanero (Coereba flaveola, Bananaquit) posado en un árbol de las orquideas. Estaba a la entrada de casa y me entretuvo mucho pues era visitado por un sinfín de pájaros.


Esta hembra de cernícalo americano (Falco sparverius, American Kestrel) estaba incubando a tan solo doscientos metros de la casa donde estábamos.


Esta reinita galana o de las praderas (Dendroica discolor, Prairie Warbler) le gustaba estar en un árbol al lado nuestro para mi disfrute.

Por los últimos comentarios parece que no tenía que andar mucho para observar aves. Nada más lejos de la realidad pues caminé muchos kilómetros.


No todo eran pájaros y cuando vi este avispero puse pies en polvorosa pues soy alérgico a estos animalillos y me tengo que pinchar urbasón, cosa que no me hace mucha gracia.


Las tórtolas azules (Columbina passerina,Common Ground Dove) eran abundantes pero difíciles de fotografiar pues salían escopeteadas en cuanto me acercaba un poquito.


Un cuatro ojos cabecinegros (Phaenicophilus palmarum, Black-crowned Palm-tanager) tomando la sabia de este árbol.


Y para finalizar otro lagarto del género anolis que me entretuvo mostrándome sus mejores galas.

Espero que pronto podamos regresar a esta maravillosa tierra a visitar a tan buenos y generosos amigos que nos acogen como si fuésemos hermanos.

Siento haberme extendido tanto pero de este viaje unas 2.500 fotos y cuando te pones a hacer el blog no sabes cual elegir. Una vez que las elijes luego te da pena resumir aunque algunas especies estén repetidas pues al final parece que todas te gustan.

Hasta pronto.

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