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lunes, 24 de septiembre de 2012

Birding Spain, Northern Goshawk hanting House Pigeons

GUIDED BIRDING SPAIN

Hola de nuevo.

En esta ocasión os voy a relatar un suceso un tanto atípico por cuanto el azor común no suele cazar  a sus presas dentro de edificios en plena zona industrial o por lo menos en toda mi vida no había visto un comportamiento igual.

El azor común es una rapáz diurna de tamaño mediano que caza a sus presas por sorpresa o tras una rápida persecución. Su envergadura varia dependiendo del sexo y así el macho, siempre de menor tamaño, puede alcanzar los 105 cm. y la hembra hasta los 120 cm. Es una especie tímida y se alimenta de una gran variedad de presas, pero de entre ellas abundan las palomas y algunos córvidos como las urracas. De entre los mamíferos puede llegar a cazar liebres pero más comúnmente conejos y ardillas.

Como muchas mañanas me disponía a dar mi paseo matutino esta vez por los alrededores del río Jarama. Nada más comenzar, veo el ataque de un azor a una paloma torcaz que fracasó. Como de costumbre, el ave desapareció en la espesura del bosque de ribera y no le di mayor importancia. Yo continué con el susodicho paseo y como es habitual pude observar bastantes aves pero nada destacable.

Ya de regreso al coche y en marcha, observo como varias palomas caseras se meten precipitadamente en un edificio abandonado. Después de un breve espacio de tiempo y ver algunas de ellas salir como si hubiesen visto al propio demonio, sospecho que algo va a ocurrir y paro el coche, bajo la ventanilla y me quedo a la espera.

Precipitadamente, cojo mi cámara por si tenía la suerte de ver y fotografiar algo y cual fue mi sorpresa al ver que un azor común aparece y se posa en el alfeizar de una de las ventanas que daba a donde yo me encontraba cómodamente sentado en mi vehículo con una paloma en una de sus garras. Todo fue tan rápido y con mi adrenalina desbocada que aun me sigue extrañando que pudiese activar el dispositivo de disparo de mi cámara fotográfica. Aunque las fotos que os enseño no son nada buenas pero al menos me permiten compartir este magnífico instante de un astuto animal que, a pesar del miedo que tiene al ser humano, se atrevió a entrar en un edificio para llevarse un bocado al pico.



El animal, descansa un segundo para coger resuello y acto seguido se lanza al aire para poder ir a otro sitio menos concurrido y lejos de los humanos a comerse su presa.


Sin mucho esfuerzo, el azor se pone en marcha con la paloma ya muerta entre sus garras.


Rebasa otra parte del edificio y desaparece de mi vista y yo me quedo más satisfecho que si hubiese comido un buen cocido madrileño.

Esto ha sido todo por hoy.

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